‘The Walking Dead’ (Temporada 7): dos buenos episodios no disimulan una floja temporada

Como todos sabréis, la séptima temporada de The Walking Dead ha finalizado cerrando de alguna forma el círculo de una idea surgida en el primer episodio de la misma. Dos episodios (el primero de la temporada y el último) que nos han ofrecido algunos buenos momentos y que, analizándolos bien, aunque no sean ni una sombra de lo ofrecido por la serie años atrás, son de lo más destacable de ese notable bajón cualitativo que están teniendo las últimas temporadas.

Pero con esto no basta. Un buen principio y un buen final no maquillan catorce episodios perdidos argumentativamente en la trama de la temporada. Algunos, de los peores episodios que recuerdo de The Walking Dead. Incluso se ha llegado a explotar a más no poder un metraje innecesario.

El mayor error que creo que ha cometido esta temporada es el de darle un toque coral a la serie. Nunca habíamos visto a los protagonistas tan alejados unos de otros en la serie y desde luego, la historia no se ha sabido adaptar a esta nueva estructura. Literalmente, todo ha sido muy disperso. Personajes principales sin apenas protagonismo, como, por ejemplo, Carl (sólo está ahí como debilidad para Rick), Gabriel, Jesús, Enid, Aaron o, incluso Maggie o Michonne; otros que han gozado de un protagonismo bastante efímero (véase Tara o Morgan) o, en el caso del protagonista, Rick, nunca antes había estado tan perdido en la historia (por no decir que a veces da hasta vergüenza ajena). Eso sí, ha habido algunas sorpresas como los personajes de Rosita y Sasha, con diferencia, lo mejor de la temporada.

Este nuevo carácter coral se ha llevado a cabo por dos razones: una, para romper con los errores pasados de estancarse en un mismo espacio, y dos, para que, con una expansión del universo, puedan aparecer nuevos personajes con el único objetivo (muy cantado) de servir refuerzo para combatir a Negan.

Sí, Negan, ese villano que iba a revolucionar la serie con su bate de béisbol. ¡Já!, me río de los que dicen que es el mejor villano de The Walking Dead. Su aparición fue épica y marcó a todos los personajes, pero después de ahí, nada de nada. Personalmente, ya comenté que guardaba algunas esperanzas con su aparición, pero episodio tras episodio me ha confirmado que únicamente ha sido un anzuelo con el que hemos picado todos. Negan es el típico líder de cualquier pandilla adolescente de malotes que vive de su ego, pero que a la hora de la verdad es el tipo más cobarde del mundo.

Y lamentablemente, aún nos queda Negan para rato. Si El Gobernador levantara la cabeza…

 

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