‘Search Party’ (Temporada 1), demostrando una vez más que lo importante no es el final, sino el camino

Hemos tenido que esperar casi cuatro meses para que una de las comedias más destacadas de esta temporada, Search Party, llegase a nuestro país. Ha sido gracias a TNT España y a su particular apuesta por el humor estadounidense. Personalmente, he de darle las gracias porque si no hubiese por ello, dudo que hubiese tenido los medios (legales o, incluso, ilegales) para ver una serie de tan poco calado mediático, pero de tan buena calidad.

Desde el momento en el que vi el nombre de Michael Showalter entre los creadores, tuve que apuntar esta serie en la parte alta de mi listado de series pendientes. Y quién es Michael Showalter os preguntaréis. Pues “la mitad” (junto a David Wain) del dúo creador de la fantástica Wet Hot American Summer. Además, junto a Showalter, la joven pareja de prometedores guionistas/cineastas, Sarah-Violet Bliss y Charles Rogers, se embarcaba en su primer proyecto comercial después de varios cortos y una película low cost (Fort Tilden). Es decir, que algo bueno tenía que salir de Search Party. Y así ha sido.

Está muy próxima al actual estándar de las llamadas comedias humanas (Louie, Master of None, Atlanta, One Mississippi, Better Things, etc.), pero posee cierto toque de reinvención con respecto a la historia. Normalmente, este tipo de comedias suelen fluir sin rumbo durante sus episodios. Únicamente nos muestran el día a día de sus protagonistas y sus problemas frente a la vida. Aquí, desde el primer episodio hay un detonante inicial que sirve para que la trama de sus diez episodios se dirija a un punto final. Todo eso sin perder en ningún momento los conflictos más personales de sus protagonistas.

Search Party es divertida, irreverente y, aunque no lo parezca por estética (todo es muy hípster, colorido y moderno), en ocasiones es realmente oscura. Es una serie de fácil y rápido consumo, te atrapa desde el primer momento gracias a esa búsqueda que pretende llevar a cabo su protagonista. Una Alia Shawkat (Arrested Development), al igual que el resto del elenco principal, con una más que notable actuación.

Es cierto que en la búsqueda que sigue la protagonista en ocasiones sí se peca de subproducto juvenil muy a lo The CW (Riverdale como mayor ejemplo), pero en realidad la historia es más profunda y compleja que lo que vemos en pantalla. Al final te das cuenta de que el caso central de la serie es tan solo un mecanismo por el cual fluye la verdadera intención de la serie: hablar de la difícil adaptación a la adultez.

La búsqueda que llevará la protagonista es una forma de decirnos que está cansada de la rutina en la que se estaba convirtiendo su vida, desde el lado sentimental, hasta el laboral, pasando, incluso, por el social. ¿Por qué si no iba a poner tanto empeño en buscar a una chica con la que apenas tenía relación en la universidad y que, además, hacía varios años que no veía? Es la ocasión para darle un giro a su vida.

Es en el desenlace cuando te das cuenta de que lo que realmente importa ha sido el camino que se ha forjado para llegar hasta tal punto en la vida de los personajes.  Por eso su revelación final parece tan forzada y poco sorprendente (el giro argumental es que no hay giro), para que no contrarreste con una fantástica sucesión de acontecimientos y locas situaciones que verdaderamente son la esencia de Search Party.

Además, una última reflexión en el mismo final de temporada habla sobre los finales felices. ¿Cuándo son felices?, ¿cuándo todo acaba bien o cuando el protagonista queda satisfecho? Aquí, al final, la búsqueda inicial termina en éxito. La chica “perdida” se encuentra bien y no ha sufrido durante este tiempo. En teoría se podría considerar como un final feliz, ¿no? Pues si vemos a su protagonista todo hace indicar lo contrario. Ella necesitaba que algo saliese mal para que tanto sacrificio y tanto compromiso hubiese servido para algo. ¿Para qué jugarse la vida buscando a la desaparecida si finalmente siempre ha estado bien? Termina con un vacío dentro suyo que convierte un final en teoría feliz en algo deprimente y vacío para ella y para los que la rodean.

Search Party cumple bastante bien con una primera temporada muy seria y sólida en la que se nota el gran trabajo argumentativo que tiene detrás. Ahora, renovada por una segunda temporada que todavía no sabremos cuándo llegará (en España si sigue el mismo patrón, todavía tardará cuatro meses más en llegar), la cosa dará un giro radical en la historia de los personajes después de “ese” hecho del último episodio que tanto les marcará.

 

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