‘Making History’ confirma que el choque entre culturas siempre es efectivo en comedia

La nueva comedia de FOX, Making History, es la última prueba de que llevar personajes de una cultura determinada a escenarios de otra cultura totalmente diferente resulta ser una técnica muy efectiva siempre en el ámbito de la comedia.

Este cambio de costumbres y situaciones a las que nunca se ha visto expuesto un personaje (el típico pez fuera del agua) resulta llamativo y de sobra potente para crear divertidas escenas de contraste entre culturas. Últimamente, y en España más, esto lo hemos visto a nivel geográfico con el boom de Ocho apellidos vascos; pero también se puede dar a nivel socio-económico (El príncipe de Bel-Air) o, como en esta serie, haciendo partícipes otras épocas históricas.

Si lo analizamos más en profundidad, resulta que lo del pez fuera del agua es una premisa más utilizada de lo que nos pensábamos en la mayoría de narraciones. Si pensamos, casi todas las series tienen esta idea en sus inicios, y es que el principio de cualquier historia necesita de un mínimo cambio en tu zona de confort para empezar a ser narrada.

Normalmente la premisa del pez fuera del agua es algo secundario y complementario a la idea central, pero Making History la convierte en su (loco) argumento de venta. Os pongo en contexto rápido: un conserje de universidad, interpretado por Adam Pally (The Mindy Project) inventa una máquina del tiempo dentro de una lona de una especie de tienda de campaña que utiliza los fines de semana (y algún que otro martes) para viajar a la época colonial estadounidense donde, como una parodia de Outlander, gracias a su anticipo a la historia, es toda una personalidad en la zona. Incluso ha conquistado el amor de una joven del poblado, Leighton Meester (Gossip Girl), a base de conocimientos y referencias culturales del futuro, por ejemplo, deleitando sus oídos con la canción de Titanic.

A todo este argumento, además, si le añades un piloto de comedia casi perfecto (no todas las grandes comedias empiezan bien), hacen de esta serie una serie con mucho futuro (y pasado). ¿Y por qué es perfecto? Pues, como he dicho otras veces por aquí con otros estrenos, porque la acción va al grano. Un mal piloto hubiese sido que el protagonista invente la máquina del tiempo y viaje por primera vez al pasado. Aquí esto se da por sobreentendido y todo empieza en pleno conflicto, un conflicto que cree que puede cambiar el rumbo de la historia. Concretamente, el poblado al que viaja es donde empezó a crearse la Revolución Americana, o lo que es lo mismo, el momento donde que forjó la Independencia de los Estados Unidos de Gran Bretaña.

Para solucionar este percance, el protagonista llama a un profesor de historia de la universidad, interpretado por Yassir Lester (Girls), para que utilice su sabiduría sobre la época y pueda encauzar el rumbo de la historia.

Este tándem de tres personajes conforma los protagonistas de la serie y sobre los que se desarrollará toda la trama. Realmente son personajes no demasiado característicos por sí mismos (todavía, si les damos tiempo evolucionarán más), pero con las situaciones que están obligados a vivir y con las geniales referencias culturales que se marcan sobra para crear un humor simplón, pero que siempre gusta. En otras palabras: efectivo.

Además, el choque cultural del que presume su argumento es doble. Tenemos el viaje del protagonista al siglo XVII, pero también tenemos un viaje inverso y más llamativo si cabe, el de Leighton Meester a nuestro tiempo. Pero claro, descubrirá que su amor no es todo lo sabio e importante que presumía ser en el pasado. Aquí es un tipo más.

En conclusión, Making History se hace desde ya un hueco en mi calendario semanal de series (por cierto, en España lamentablemente todavía no hay ni canal ni fecha de estreno marcada) y, en una época bastante pobre en cuanto a comedias de este tipo, también debería hacerse un hueco en el calendario de todo aficionado a este tipo de comedias ligeras de veinte minutos. Encima, si estamos faltos de historia estadounidense como yo, qué mejor que aprender a base de echarse unas risas y vivir de primera mano las experiencias de algunos de los padres de la Revolución Americana: Samuel Adams, John Hancock o Paul Revere.

 

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