‘Love’ (Temporada 2), reflexiones de los primeros momentos de una relación

La primera escena de la segunda temporada de Love rompe por completo todo ese clímax de amor y reconciliación con el que finalizó su fantástica primera temporada. Y es que una de las mejores comedias románticas que podemos ver hoy día se despidió el año pasado con la reconciliación de sus dos protagonistas, Gus (Paul Rust) y Mickey (Gillian Jacobs). Una idea que, desde el primer momento de ésta, se rechaza por completo.

Bueno, al menos al principio. Ambos se intentan alejar como pareja después de los últimos acontecimientos vividos, pero, en ese intento, es cuando realmente se dan cuenta de que no pueden vivir el uno sin el otro, su destino no puede esfumarse así como así. El mejor reflejo de esta afirmación es cuando intentan llevar caminos por separado e intentan socializarse más con sus respectivos grupos de amigos. Después de haber vivido en pareja, ahora, paradójicamente, se sienten como un pez fuera del agua en esa vida previa a conocerse.

Me gusta cómo empieza la temporada con ese aliciente de que no pueden estar juntos, pero que, inevitablemente, siempre se atraerán como los polos opuestos (en todos los sentidos) que son. Para ello, durante los primeros episodios se les intenta poner barreras como, por ejemplo, la “sobriedad” de Mickey al sexo y al amor. Sin embargo, tal es la fuerza de su amor que, obviamente, terminarán por volver.

Es aquí cuando empieza la segunda parte de la temporada, un tramo más maduro y profundo que nos reflexiona sobre la idea de la vida en pareja y el amor. Algo así como la serie Man Seeking Woman, pero sin parodias. Es decir, como la propia vida. De hecho, su naturalidad y su narración tan realista son algunos de los puntos fuertes de la serie.

Love tiene ahora un nuevo lienzo en blanco para hablar de la vida en pareja y, en esta segunda temporada y ya con una relación algo más “seria” que en la primera, nos narran algunos pasos importantes de toda relación como pueden ser el feliz comienzo (el quinto episodio, A Day, es una delicia narrativa en este sentido, para mí, el mejor de la temporada), lidiar con las manías de tu pareja, las relaciones a distancia o las intromisiones de los ex. Todo eso, claro está, con las típicas discusiones que sirven para la trama como las subidas y bajadas de tensión argumental que narran la historia.

Por si fuese poco, la temporada y la idea central se cimientan con una buena subtrama amorosa como es la de Bertie (Claudia O’Doherty), un personaje secundario que ha ido cogiendo un peso mayor para hacernos descansar de vez en cuando de Mickey y Gus.

Por todo esto, Love sigue siendo una de las mejores comedias que podemos ver actualmente y, si nos centramos exclusivamente en la idea de la vida en pareja, sin duda, pasaría a ser una de las mejores series sobre el tema. Dicho esto, también es cierto que se han visto varios síntomas de estancamiento en esta segunda temporada, sobre todo en las tramas individuales/laborales de los protagonistas. Poco se innova y poco se profundiza en ellas, pero ¡qué importa!, el resto, lo importante, es tan bueno que compensa.

 

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