Un nuevo consumo televisivo: el fin de las series con temporadas largas

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Hay que ver cómo han cambiado las series desde hace diez años hasta ahora, ¿verdad? Pero en todos los aspectos: en realización, en guión, en estructura narrativa, en el nivel de las interpretaciones y, esencialmente, en la forma de ser consumidas por un nuevo tipo de público. Aunque quizás, este último punto no sea un cambio, sino una causa de ese cambio vivido por las series durante los últimos años.

El nuevo consumo televisivo es más que evidente, y gran parte de culpa la tiene ese invento que te está permitiendo leer estas palabras: Internet. El consumidor ha dado el salto definitivo al medio online para ver sus series favoritas (ya sea legal o ilegalmente) porque, básicamente, es el único medio que te permite ver lo que quieras cuando quieras. Estas facilidades y comodidades han permitido que un nuevo público masivo y “ultraconectado” (todo a su alcance) que nunca se había sentido atraído por las series, empiece a devorar, por ejemplo, Perdidos, capítulo tras capítulo.

Aquí entrarían más factores como las tendencias (está de moda ver series) o el poder de las redes sociales, pero sin la incursión del medio online tampoco hubiese sido posible este cambio social.

Naturalmente, este nuevo consumo es diferente al de, por ejemplo, diez años atrás (incluso menos, cinco o seis). Como he comentado, lo de devorar series está a la orden del día, es por eso que algunas plataformas nuevas han surgido para llenar este nuevo hueco en el mercado. ¡Y vaya cómo están funcionando! Sobre todo, Netflix, el canal de contenido propio por streaming que más está arrasando en todos los ámbitos. La filosofía del “ahí lo tienes, ya lo ves cuando y donde tú quieras” ha sido un éxito. ¿Para qué esperar semana tras semana a un nuevo episodio de tu serie favorita si puedes ver todo de golpe u organizártelo como te dé la gana?

La filosofía del “ahí lo tienes, ya lo ves cuando y donde tú quieras” ha sido un éxito.

Este nuevo modo masivo de consumo de series ha afectado en gran medida a las estructuras de las series. Hablo de la cantidad de episodios por temporada. Ahora que vemos series de un tirón, es normal que las que tienen temporadas de más de 20 episodios causen cierto estupor al consumidor. “¿24 episodios? Con ese tiempo me veo dos temporadas de Juego de Tronos”.

Los canales, los tradicionales también, han tomado nota de esto y, actualmente, apenas vemos series con temporadas de más veinte episodios. Únicamente en las televisiones en abierto y, dentro de éstas, en series con más de tres temporadas, series procedimentales y/o sitcoms. Y, aunque siempre habrá series largas para honrar a la parrilla semanal de la televisión en abierto, cada vez veremos menos. Este año, algunas de las series de estreno en canales en abierto que han conseguido temporada completa, como This is Us o Arma Letal, ni siquiera han pasado de los 18 episodios.

Es un primer paso. Ese y que también cada vez las televisiones tradicionales potencien más el consumo online de sus series donde no importan las parrillas ni los horarios ni las franjas de competencia. Incluso la CBS ha creado su propia plataforma online, CBS All Access, donde, además de poder ver todas las series de la emisora, también tiene contenido propio que no puede verse en televisión. Es el caso del spin-off de The Good Wife, The Good Fight, estrenada exclusivamente en el medio online. ¿Adivináis cuántos episodios tiene su primera temporada? Efectivamente, 10, dentro del nuevo estándar de episodios por temporada que va de los 6 a los 13 episodios.

No obstante, esto no es una fórmula reciente. HBO, la primera televisión por cable, fue la gran potenciadora de esta idea muchos años atrás. Lo bueno, si breve, dos veces bueno. En 1983 estrenaba sus dos primeras series, The Hitchhiker (El autoestopista) y Philip Marlowe con esta fórmula de temporadas reducidas. También lo hacía con algunas de sus primeras comedias como 1st & Ten (con O.J. Simpson) o The Larry Sanders Show, un género tradicionalmente extenso gracias a su bajo presupuesto.

En conclusión, el nuevo consumo masivo de series ha cambiado totalmente la forma de producirlas. Primero, con temporadas más cortas que puedan ser “devoradas” en un par de tiradas; pero, además, la jugada es doble porque con temporadas más cortas la producción es más barata, es decir, que la cantidad de series, como estamos viendo los últimos años, está aumentando de manera brutal. La idea que tienen los canales es que cuantas más produzcan, más posibilidades tienen de dar con la gallina de los huevos de oro.

Como espectador, sólo decir que me parece una genial idea. Primero, por lo que he estado diciendo, porque en un fin de semana puedes verte cualquier nueva temporada, pero además, con respecto a la calidad de las series, al eliminar cualquier episodio y trama de relleno, todo se condensa en lo importante.

 

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