8 motivos que demuestran que ‘Iron Fist’ no es tan mala como has escuchado

Seguramente habrás visto estas últimas semanas decenas de usuarios en redes sociales saltando con el machete entre los dientes a criticar a la última serie de Marvel para Netflix, Iron Fist. Llego algo tarde después de su estreno, y es que no tenía pensado hablar sobre ella más de lo que ya se ha hablado por ahí, pero es que tanto comentario negativo contra esta serie (la mayoría, dejándose llevar por la corriente) me ha hecho rabiar.

Sé que la serie no es una obra maestra, ni mucho menos es una gran serie (yo mismo también critico varios de sus aspectos), pero tampoco se merece el trato que ha tenido. Y eso que es de Netflix, uno de los productos más venerados por el postureo, ¿a quién se le ocurre?

Para salir en su defensa, en este artículo os dejo ocho motivos para creer que Iron Fist no es tan mala como dicen.

 

Tiene su propia personalidad

Alejándose de la oscuridad de los personajes previos como Daredevil, Jessica Jones o Luke Cage, en Iron Fist, posiblemente, veamos los rasgos más comerciales de la conexión Marvel-Netflix. Pero no es algo malo, es algo diferente (y necesario) para que este tipo de nuevas series de superhéroes no se estanquen siempre en la misma monotonía.

Aunque bastante estereotipado y con un ritmo más mecánico, al menos vemos más acción y más movimiento en la trama que en las series comentadas previamente. Al fin y al cabo, la personalidad está definida, cosa que muchas otras series ni tienen.

 

Suficiente dosis de combate

Se puede criticar la calidad de las peleas (en ocasiones parece la coreografía de un videoclip cutre), se pueden tirar por los suelos las referencias culturales que no diferencian entre China y Japón, pero lo que no se puede poner en duda es la cantidad de peleas y de combates que hay en Iron Fist.

Hay escenas de sobra. Algunas, incluso, de las más épicas que hemos visto últimamente (como la que menciono en el siguiente punto). Además, estas escenas de acción las han repartido y dosificado equitativamente durante toda la temporada para crear perfectamente puntos de giro y momentos de tensión haciendo entretenida y amena una serie con capítulos de más de 50 minutos.

Es una serie de kung-fu, sí, pero ante todo es una serie de televisión. No todo iban a ser peleas, se necesita de dosis de drama y de diálogo para dar algo de refresco a la acción.

 

Vemos una de las mejores peleas en una serie

Muchas son las escenas de pelea que pueden pasar a la posteridad en esta serie, tanto de su protagonista, Danny Rand (Finn Jones), como de su secundaria de lujo, Colleen Wing (Jessica Henwick), pero de entre todas me quedo con la que se homenajea a la figura de Jackie Chan y su “luchador borracho”.

En la escena en cuestión, Danny Rand intenta entrar en una base secreta de La Mano, pero en la puerta se topa con un mendigo borracho. En un primer momento no parece ninguna amenaza para él, pero en realidad es el tipo más fuerte contra el que lucha en toda la serie. Es el único que pone contra las cuerdas al mismísimo Puño de Hierro siendo superior en todo momento del combate. Sobran las palabras, aquí os dejo la escena:

Sólo por esto merece la pena haberla visto.

 

La contradicción de sentimientos en el protagonista le hace crecer como personaje

Con Marvel y Netflix ya estamos acostumbrados a toparnos con superhéroes que rompen con los estándares de los protagonistas que representan la figura del bien, eso no iba a ser nada nuevo en Iron Fist. Sin embargo, lo que hace crecer a este personaje es esa lucha interna de sentimientos y personalidades que presenta a lo largo de la temporada.

Por un lado, la filosofía y la estricta disciplina con la que se ha entrenado en el arte del kung-fu; pero por otro, sus sentimientos por proteger a los más necesitados y, sobre todo, un nuevo sentimiento de amor que surge en él tras su vuelta a la gran ciudad. Las decisiones las tomará ahora con el corazón y no con la razón.

 

Una idea bien definida: las apariencias engañan

La idea que ronda por todo Iron Fist es simple: las apariencias engañan. En la primera escena ya nos lo muestran: un tipo con pintas de mendigo, descalzo y desaseado, es el heredero de una de las compañías más poderosas del país. Pero no termina ahí la cosa. A lo largo de la temporada iremos descubriendo otras falsas apariencias.

Bajo esta reflexión se ha construido un argumento sólido y con un fin bien definido que nos lleva a un clímax anunciado y esperado.

Por otro lado, ideas como que las personas nos definimos por nuestros actos, o nuestro lugar corresponde al lugar de nuestro corazón, también complementan bien a la idea central y, por ende, a la serie en sí.

 

Nos topamos con algunos giros argumentales sorprendentes

La historia también nos depara algunas sorpresas, sobre todo en su recta final. Un par de giros argumentales (no entraré en detalles por si todavía no habéis visto la serie) pueden causar cierta sorpresa en el espectador. Además, no son giros innecesarios. Sirven para seguir desarrollando la personalidad del protagonista. Algunos, relacionados con sus conflictos del presente, pero otros, también relacionados con su pasado. Un pasado que iremos descubriendo poco a poco y que también nos irá revelando información inesperada.

 

Villanos que se crean con el desarrollo de la trama

Iron Fist rompe con la idea de que debe haber un villano establecido desde el principio de toda historia de superhéroe. Aquí, la idea de villano es variable y se va construyendo conforme se va desarrollando la trama.

Al principio, no hay un ente fijo definido, la forja del héroe contra el mal se muestra en la propia sociedad, una sociedad corrupta que se mueve por el poder y el dinero. No se focaliza en alguien. Más adelante, ya sí va apareciendo la figura de La Mano, pero siguiendo con lo de no personalizar al villano, La Mano es una organización, no se lucha contra alguien en concreto.

No es hasta el final hasta que las miradas se centran en un individuo (o individuos, no revelo más), no obstante, hasta llegar a ese momento es admirable como nos van presentando a los posibles candidatos a villano para que nosotros mismo juzguemos quién será el malo final.

 

Es la pieza que faltaba para The Defenders

Si, aun así, no os convenzo para pensar que Iron Fist no es tan mala como dicen, al menos que os sirva como inversión necesaria para, en un futuro, ver y disfrutar de una serie de la que esperamos algo muy grande: The Defenders.

 

 

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